Nada me gustaba 🤔

Hace algunos años hubo una temporada en la que dejaron de gustarme cosas que siempre me habían gustado.
Se me hacía bien raro, porque tiendo a emocionarme por cualquier tontería. De hecho, mi morra me dice que soy “golden retriever”; es como un estereotipo que usa la chaviza, jeje.

En esos tiempos me puse a investigar qué me pasaba y di con algo bien interesante que hoy, ya que ando al tiro, les quiero compartir.

La anhedonia proviene del griego an (sin) y hēdoné (placer).
Es la dificultad para sentir placer.

Es un síntoma psicológico que no necesariamente tiene que ver con estar triste. Es algo más silencioso: hacer las cosas de siempre y no sentir nada. Dejar de disfrutar tu platillo favorito, que las cosas chistosas ya no te den risa, no encontrar música que te guste, evitar convivir socialmente, entre otras cosas.

Normalmente aparece después de mucho estrés, sobresaturación de tecnología, catarsis emocionales fuertes, de vivir en automático o de andar siempre a prisa. No aparece como un golpe fuerte, sino como un desgaste lento.

La anhedonia no es flojera, ni falta de ganas, ni “estar mal”; es no poder saborear lo bueno.

Cuando entendí que estaba pasando por este síntoma, empecé a buscar soluciones y me sorprendió lo simples y efectivas que fueron. Te las comparto. Se les llama microplaceres:

  • Estar al aire libre 15 minutos diarios y que te pegue el sol (parque, banqueta, lo que sea).
  • Sentarte en tu casa 10 minutos a no hacer nada (sin aparatos electrĂłnicos).
  • Bañarte con agua muy caliente o muy frĂ­a.
  • Hacer actividades que te gustaban cuando tenĂ­as entre 5 y 10 años.
  • Escuchar canciones que te emocionaban (aunque ahorita no te emocionen).
  • Hacer una actividad simple en la que seas muy bueno y felicitarte al terminarla.
  • Imaginar la paz que sentĂ­as cuando estabas en el vientre de tu mamá.
  • No usar tu celular por un dĂ­a completo.

Después de un mes de hacerlo, andaba al 100.
Me di cuenta de que el placer no se pierde, solo se bloquea y queda guardado. Nuestra tarea es revivirlo, desempolvarlo. Siempre está dentro de nosotros; es un regalo de la naturaleza.

Aprendí que tal vez la solución para llevar una buena vida es simplificar lo más posible y confiar en que ya nacimos con el manual.
Solo hay que echarnos una vuelta a nuestro interior.

Con cariño Chiner
Venimos a pasarla bien.

 

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