El 88 de la suerte 🎱🎱

Me dedico a la creatividad, a escribir y al diseño como trabajo, y de ahí saco dinero para mi día a día y para una de mis cosas favoritas de la vida: el hermoso ocio… o sea, el KHERMOCIO jeje.

Casi siempre, en ese espacio de ocio, viajo. Y en más de la mitad de esos viajes o pausas de la vida termino sumergido en la naturaleza.

Curiosamente, siempre regreso bien pilas, con la mente abierta y con ganas de hacer una bola de cosas.
En una de las últimas veces que me sumergí en la naturaleza me llevé varias sorpresas visuales que me dejaron tripeando. Les platico la que más me impresionó.

Después de haber caminado casi 6 horas en medio de la naturaleza llegamos al refugio donde íbamos a almorzar y dormir esa noche. En cuanto llegué me quité la mochila y me eché medio litro de agua encima, vertiéndomelo de más para que se me escurriera por el cuello y la playera y me refrescara; me gusta mucho hacer eso.

Justo cuando me senté en el suelo para descansar y agarrar una botana de la mochila que había dejado a un lado, vi una mancha colorida y desconocida.
Al acercarme, vi colores entre blanco, negro, verde y rojo. Parecía un sticker con un número 88, con una simetría y unas formas perfectas, como si las hubiera ilustrado un gran diseñador. Pero al acercarme aún más me di cuenta de que era una mariposa.

Les comparto la foto tomada con mi cel…

 

Después de eso vimos una fruta que, al partirla, tenía una geometría adentro como de copo de nieve. Les adjunto la foto también.

 

Andaba fascinado e impactado viendo todo eso, y a mi mente se me venían pensamientos sobre cómo casi todo lo que hacemos como humanos es una imitación de la naturaleza.

Hasta la tecnología, que se supone que nos hace una especie “superior”, muchas veces solo trata de copiar como funciona la naturaleza.
Incluso volar, que suena tan complejo, está basado en el vuelo de las aves. O los carros eléctricos y las pilas, que de cierta manera imitan como nosotros también necesitamos recargarnos descansando y durmiendo.

Y concluyendo todo eso me dije a mí mismo:

Con la creatividad y el diseño gano dinero, y ese dinero lo gasto para ir a la naturaleza… pero la naturaleza es justamente la que me da las ideas para mi trabajo.
Entonces, ¿no sería más justo dedicarle más tiempo y más dinero a la naturaleza, que al final termina siendo la fuente de gran parte de mi vida?

Ya me andaba acelerando con ese pensamiento, pero al paso de los días también me dije a mí mismo…

“No lo sé, Rick” jajaja.

Con cariño, Chiner.

Venimos a pasarla bien.

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