Existe una forma de psicoterapia llamada logoterapia, basada en el sentido de la vida, y su eje central es esta frase:
“Quien tiene un porqué para vivir puede soportar casi cualquier cómo.”
Muchas veces nos perdemos, no le encontramos mucho sentido a lo que nos sucede o simplemente se nos hace irrelevante o lejano tener un propósito de vida. Pero la neta es bien necesario para navegar el tiempo.
En caso de que andes medio perdidillo, aquí te comparto los 3 caminos para descubrir el sentido de tu vida, según Viktor Frankl:
1. Creando o haciendo algo
A través del trabajo, proyectos o contribuciones. Simplemente hacer cosas: un proyecto, escribir, pintar, etc. Es imposible no encontrar sentido. Si así lo sientes, es que no has hecho la actividad correcta; síguele dando.
2. Experimentando algo o a alguien
A través de las relaciones humanas como el amor, la amistad o la familia. También entra en un rol importante la naturaleza, contemplándola o adentrándose en ella, y claro, el arte en cualquiera de sus formas, ya sea como espectador o creador.
Experimentar es sentir algún tipo de emoción nueva a través de algo.
3. A través de la actitud ante el sufrimiento
Cuando no podemos cambiar una situación, podemos cambiar cómo la enfrentamos. Y ayuda mucho contextualizar, ya sea tu pasado o tu futuro: siempre puede haber algo bueno que te sucedió que te inspire o un futuro que te motive.
Si se fijan, casi todo depende de lo que significamos o percibimos de las cosas y no necesariamente del acto vivido.
Esto me recuerda a una frase que siempre tengo presente de la autobiografía de Gabriel García Márquez, que dice:
“La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda para contarla."
Tenemos el poder de sembrar, recordar, cosechar y transformar.
Con cariño, Chiner
Venimos a pasarla bien.