Estoy leyendo un libro que me tiene especialmente entusiasmado: âDe quĂ© hablo cuando hablo de correrâ, de Murakami. Si tĂș tambiĂ©n corres, te lo recomiendo mucho. Es de esos libros que no solo acompañan un hĂĄbito, sino que lo llenan de significado.
DespuĂ©s de correr por las mañanas, me regalo 25 minutos de lectura con un cafĂ© y un playlist llamado âTerapia de bosqueâ. Leo mientras dejo de sudar en el balcĂłn de mi depa, antes de darme un baño con agua fresca y arrancar el dĂa bien pilas.
Hace un par de dĂas me encontrĂ© con esta frase:
âNo existe en ninguna parte del mundo real nada tan bello como las fantasĂas que alberga quien ha perdido la cordura.â
Me gustĂł porque conecta la belleza con lo irracional, con lo que no siempre tiene explicaciĂłn. Creo que esa es una joya que muchas veces se ve opacada por la razĂłn excesiva y el juicio constante.
Estoy convencido de que ponernos en espacios donde se pierde un poco la cordura nos permite acceder a algo muy valioso: la espontaneidad real. A ideas y emociones que nacen sin pedir permiso, a la capacidad de sorprendernos y, curiosamente, a volver a valorar lo simple y lo normal.
Gracias a todas las personas que abrazan las ideas raras, los pensamientos distintos y las formas poco comunes de vivir. Son un recreo en los dĂas y un abrazo invisible a nuestro niño interior.
Con cariño Chiner
Venimos a pasarla bien.