Casi siempre, cuando andamos enredados o pasando por momentos duros, nos dicen: “haz algo nuevo”, “date un descanso” o, el más ambicioso, “deja de hacer eso que te molesta y dedĂcate a lo que realmente te apasiona”.
Suena sencillo, pero no lo es. Créanme, lo he intentado macizo.
Pero con la práctica y con los hermosos obstáculos de la vida, he aprendido algo mucho más sencillo y práctico.
Tiene que ver con la perspectiva.
Por definiciĂłn, y segĂşn su origen etimolĂłgico, perspectiva significa “mirar a travĂ©s de algo”. Y eso se me hace interesantĂsimo, porque la perspectiva está dentro de nosotros. Es el lente con el que vemos la vida.
Y sĂ, nosotros podemos cambiar ese lente, porque se rige por las emociones desde las cuales observamos las cosas. A diferencia de muchas situaciones externas, que no siempre podemos controlar ni cambiar.
Existen 7 emociones primarias:
- alegrĂa,
- tristeza,
- miedo,
- ira,
- sorpresa,
- asco,
- desprecio.
Si lo analizamos, la mayorĂa podrĂan parecer “negativas”, pero antropolĂłgica y psicolĂłgicamente no fueron diseñadas para hacernos felices, sino para ayudarnos a sobrevivir, adaptarnos y evolucionar.
Por eso, ante cualquier situaciĂłn, vale la pena preguntarnos:
¿Desde qué emoción estoy observando esto?
Porque dependiendo de la emociĂłn, cambia completamente la perspectiva.
Y si una emoción nos hace sentir pesados, tal vez podemos movernos hacia otra. Como cambiar de frecuencia hasta encontrar una que nos haga sentir más ligeros.
ImagĂnate ver las situaciones que ya has vivido con ojos nuevos y descubrir nuevas posibilidades que antes no podĂas ver, khermoso.
De verdad sĂ se puede.
Y como todo en la vida, es entrenar y entrenar hasta lograrlo en esas ando.
Cambiar la perspectiva te hace sentir medio manĂaco pero facilita muchĂsimo el juego.
¡A seguir jugando!
Con cariño, Chiner.
Venimos a pasarla bien.
Â