Por haber fundado Venimos a Pasarla Bien y por mi historia de vida, he tratado de ver la vida de una forma relativamente positiva. Pero constantemente cuestionan este movimiento y, en lo personal, a mí también, poniéndole etiquetas como “optimismo tóxico”, irreal, whitexican, algo estúpido o que no es sostenible.
A veces me duelen esos comentarios porque soy medio idealista. Pero luego se me pasa y sigo en este camino con entusiasmo.
Justo el otro día me hicieron un meme medio intenso: en la imagen salía un letrero de Venimos dentro de un acto violento en mi ciudad y una foto mía. Me dejó pensativo, con un feeling medio negativo momentáneamente, y decidí investigar más sobre el optimismo.
El optimismo, en su definición más profunda, no es negar la realidad ni “pensar positivo” a la fuerza. Es una postura interior ante la vida.
Optimismo es la capacidad consciente de confiar en que la vida tiene sentido, incluso cuando hay dolor, incertidumbre o errores. Es entender los momentos buenos o malos como parte de un proceso, no como un veredicto final.
Estas son cuatro características principales de una persona realmente optimista:
* Confía en el proceso, no en el resultado.
* Responsabilidad emocional: sé que no controlo todo, pero sí cómo reacciono.
* Esperanza activa: hago mi parte aun sin esperar nada a cambio de inmediato.
* Amor por la vida tal como es, no solo como debería ser.
Creo que conocer la profundidad del concepto me hizo sentir bien y dejar de dudar. Como dicen: el conocimiento libera.
Venimos a Pasarla Bien no dice “todo estará bien”.
Lo que realmente cree y dice es:
“Esto también puede transformarme”.
Con cariño, Chiner
Venimos a pasarla bien.