Imagínate que tienes dos plantas exactamente iguales en tu patio: pequeñas, pero frondosas.
Para distribuir el agua el día que te toca regarlas, hay tres reglas:
1. Si la mayoría de las decisiones que tomaste durante el día fueron para agradar a los demás, tienes que regar la planta de la izquierda.
2. Si tomaste más decisiones basadas en tu instinto y en tu verdadera voluntad, tienes que regar la planta de la derecha.
3. Si no tomaste ninguna decisión durante el día, le tienes que quitar un poco de tierra a ambas.
Ahora, haciendo el ejercicio…
¿Qué planta crees que termine más frondosa y fructífera? Tal vez la pregunta no es qué planta crecería más… sino cuál estás regando hoy.
Muchas veces sin darnos cuenta, pasamos días enteros regando la planta equivocada o quitando tierra fértil.
Venimos a pasarla bien.