
Las cuatro tortugas son profundamente distintas.
Leonardo es disciplina y dirección.
Rafael, intensidad e impulso.
Donatello, curiosidad y razón.
Miguel Ángel, juego y disfrute.
Y luego está Splinter (una rata), el maestro.
Lo interesante es que Splinter nunca intenta eliminar lo que hay dentro de cada uno. No busca quitarle la intensidad a Rafael ni hacer más serio a Miguel Ángel. Les enseña a conocer su naturaleza y a utilizarla mejor.
Muchas veces pensamos que madurar significa corregir o apagar partes de nosotros: ser menos sensibles, menos intensos, menos soñadores, menos inquietos.
Pero eliminar por completo algo que vive dentro de ti es dejar de ser tú, el original. Sería oprimir una parte de tu existencia.
Creo que se trata más bien de aprender cuándo usar cada parte de ti, dejarla vivir y permitir que se exprese siempre.
Creo que madurar es aprender a usar mejor todo lo que ya eres.
¡Ánimo!
Con cariño, Chiner