Hace dos semanas sacamos unas libretas y decidimos donar las ganancias a APAC, una asociación que apoya a personas con parálisis cerebral.
Salió todo al tiro. De hecho, ya fuimos a entregar el dinero.
La portada de la libreta decía: “Lo que das regresa”.

Cuando entregamos el recurso en la fundación conocí a Andrea, una niña chula que recibe terapia en APAC. Nos recibió en las instalaciones y nos acompañó durante el recorrido, a pesar de haber sido operada recientemente del corazón. Tenía una alegría envidiable y una ilusión enorme por conocer personas nuevas. (Aquí les dejo una foto para que la conozcan y al final del artículo un link con el video.)

Más de 16 personas que no alcanzaron libreta se acercaron directamente a la fundación para donar.
Tres personas me pidieron el contacto de mi enlace con APAC porque querían hacer dinámicas similares. Incluso me pidieron ayuda para conceptualizar sus ideas y encontrar su propia manera de ayudar a la comunidad.
También me regresó la confianza en mí.
A veces tengo ideas de las que termino dudando porque son ambiciosas: quiero que generen dinero, que ayuden a las personas, que sean medio cool… todas mías, ya saben, jeje.
Y esta vez se logró.
Me regresó también la admiración por mi cuerpo. Poder vivir sano, moverme y hacer mi vida con libertad es algo que hoy considero un lujo. Uno que me gustaría cuidar y conservar durante mucho tiempo.
Y, sobre todo, me confirmó que VAPB sí somos una comunidad fuerte y sólida. Una comunidad con buen corazón, en la que los actos individuales pueden terminar impactando colectivamente.
En fin, todo lo que damos regresa. Y cuando damos desde un lugar genuino y honesto, la frecuencia del amor amplifica el impacto.
Por acá les dejo el video de cuando fuimos a entregar lo recaudado: Ver
Con cariño, Chiner